Neuroeducación y lectura: comprensión de textos multimediales

Leer significa activar un amplio arco cognitivo que involucra la curiosidad, la atención, el aprendizaje y la memoria, la emoción, la consciencia y el conocimiento. Es quizás el mejor medio para construir un puente definido entre humanidades y ciencia. (Francisco Mora: 2020)

A diferencia del lenguaje oral, la lectura no tiene una base genética y requiere un aprendizaje explícito en el que no existen periodos sensibles. En condiciones normales crecemos en un entorno social que nos estimula para desarrollar el habla. Nuestro cerebro está preparado para ello. Sin embargo, leer es una actividad cultural y requiere aprendizaje. Es necesario enseñar a leer de manera sistemática y gradual, tarea que siempre ha llevado adelante la escuela. El buen aprendizaje de la lectura requiere muchos años de trabajo continuo en el que influyen diversos factores, por ejemplo, el tipo de lengua o el entorno sociocultural en el que se desarrolla el niño.

El proceso de aprendizaje de la lectura se inicia con el análisis que va de la letra a la sílaba y de está a la palabra y su significado. A ello le sigue el aprendizaje de la estructura sintáctica de la frase y su nuevo significado. La lectura cambia físicamente el cerebro y modifica significativamente el lenguaje. Los problemas de lectura que presenta un niño arrancan, en su mayoría, de un déficit fonológico.

Leer requiere un foco atencional casi completo, con un tiempo determinado, que puede ser interferido cuando leemos en internet, porque la lectura hipertextual es fragmentada, invita a transitar una diversidad de espacios en busca de informaciones específicas que responden a preguntas que se va haciendo el lector.

Pero además, el gran desafío, es que nos expone a otros lenguajes, muchos de ellos no verbales: audiovisuales, o multimediales, que requieren el desarrollo de estrategias que permitan construir sentido, tales como el rastreo, la búsqueda, la exploración o la divagación. El lector, en esa búsqueda de información, establece un diálogo con otros
textos, yendo así de la hipertextualidad, a la intertextualidad.

Abordar desde la enseñanza el trabajo con este tipo de recursos y lenguajes, exige formar lectores activos, que se hagan preguntas, indaguen, rastreen, seleccionen críticamente, construyan, sinteticen, le den coherencia a la información que van consultando. Trabajar por proyectos, hacer que los estudiantes de cualquier edad busquen información y la analicen antes de ir a la clase, son modelos de enseñanza- aprendizaje que promueven el desarrollo de estas habilidades lectoras.

Estos temas se abordan en el curso: Multialfabetización: comprender para aprender, perteneciente a la Certificación Universitaria en Neuroeducación y prácticas innovadoras. Reserve su lugar, completando esta planilla.