Pensamiento crítico: leer para pensar en tiempos de sobreinformación

Leer para pensar: cómo crear espacios que despierten el pensamiento crítico

Enseñar a niños, adolescentes y estudiantes universitarios a pensar críticamente no es una tarea exclusiva de la escuela o la universidad: es un compromiso social. Supone transformar la lectura en una experiencia compartida, reflexiva y situada, capaz de dialogar con el mundo que habitamos.

Vivimos rodeados de información. Noticias, redes sociales, mensajes instantáneos, videos breves y titulares llamativos ocupan gran parte de nuestro tiempo cotidiano. Sin embargo, esa abundancia no siempre viene acompañada de herramientas para discriminar, seleccionar o evaluar lo que consumimos. ¿Es confiable esta información? ¿Desde qué mirada está escrita? ¿A quién beneficia? ¿Qué voces quedan fuera?

En este contexto, el pensamiento crítico se vuelve una de las competencias más urgentes para desarrollar y enseñar.

¿Qué significa pensar críticamente?

Pensar críticamente implica analizar, comparar y cuestionar aquello que leemos, escuchamos o vemos. Supone distinguir hechos de opiniones, reconocer sesgos, identificar argumentos y estar dispuestos a revisar nuestras propias ideas cuando la evidencia lo justifica.

Lejos de ser una postura defensiva o desconfiada, el pensamiento crítico es una práctica intelectual abierta: quien lo desarrolla puede dialogar con otras perspectivas, argumentar sin agredir y enriquecer su mirada a partir del intercambio con otros. Pensar críticamente es comprender que formamos parte de una red de sentidos compartidos y que esa diversidad no es una amenaza, sino una oportunidad.

Leer para formar pensamiento crítico

Una de las vías más potentes para desarrollar esta competencia es la lectura, entendida no como decodificación pasiva, sino como lectura activa. Leer activamente supone leer con un propósito, hacerse preguntas, establecer relaciones con otros textos y contextos, debatir interpretaciones y revisar conclusiones.

Cuando los estudiantes leen cuentos, poemas, noticias, ensayos o textos académicos y cuentan con espacios para conversar sobre ellos, argumentar y escuchar otras miradas, no solo mejoran su comprensión lectora: aprenden a pensar. La lectura se transforma entonces en una práctica que habilita la reflexión, la toma de posición y la construcción de ciudadanía.

Por qué es tan urgente hoy

En tiempos de sobreinformación, fake news, discursos polarizados y tecnologías capaces de producir contenidos cada vez más verosímiles, el pensamiento crítico no es un lujo académico: es una necesidad social. Sin él, corremos el riesgo de reproducir prejuicios, aceptar información falsa o tomar decisiones sin fundamentos.

Desarrollar pensamiento crítico implica aprender a analizar fuentes, detectar intenciones, reconocer falacias, fundamentar opiniones y participar de manera más libre y responsable en la vida pública. Leer críticamente es, en este sentido, una forma de ejercer la ciudadanía.

Cinco ideas para crear espacios de lectura activa

Círculos de lectura con preguntas abiertas

Invitar a los estudiantes a formular sus propias preguntas: ¿qué quiso decir el autor?, ¿estoy de acuerdo?, ¿qué otra interpretación es posible?

Debates a partir de textos con miradas contrapuestas

Comparar noticias o artículos sobre un mismo tema permite analizar argumentos, identificar opiniones y reconocer hechos.

Diarios de lectura reflexivos

Escribir sobre lo leído ayuda a organizar el pensamiento, registrar dudas y revisar posiciones.

Clubes de lectura intergeneracionales

Compartir lecturas entre distintas edades enriquece las interpretaciones y amplía las miradas.

Lectura crítica de contenidos digitales

Analizar posteos, titulares o videos virales: ¿quién lo dice?, ¿con qué intención?, ¿qué evidencia presenta?

Enseñar a leer críticamente es apostar por una lectura que no se agota en la comprensión literal, sino que invita a pensar, cuestionar y transformar el mundo.

Formación docente: Pensamiento crítico en la educación superior

Si te interesa profundizar en estas preguntas y llevar el pensamiento crítico a tus prácticas de enseñanza, te invitamos a participar del curso:

Inicia: 9 de febrero de 2026
Docente: Mg. Silvana Cataldo
Duración: 4 semanas
Modalidad: 100% virtual

Programa del curso

Bloque 1. Introducción al pensamiento crítico
Conceptos, marcos teóricos actuales, dimensiones e indicadores observables en el aula.

Bloque 2. Habilidades del pensamiento crítico
Interpretación, análisis, evaluación, inferencia, argumentación, metacognición y falacias.

Bloque 3. Evidencia y estrategias de enseñanza
Modelización docente, andamiaje, preguntas poderosas y evaluación del razonamiento.

Bloque 4. Lectura y escritura crítica en la universidad
Lectura literal, inferencial y crítica. Escritura académica y análisis argumental.

Bloque 5. Diseño de actividades y consignas
Tareas auténticas, consignas de alto orden cognitivo y evaluación por pares.

Inscripciones abiertas: https://forms.gle/XCSYJrpxPbVEEwDs7

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