Los hábitos son importantes para nuestro cerebro. Favorecen su funcionamiento y mejoran el aprendizaje. Recientemente, la especialista en procesos de Lectura y comprensión, Mg. Silvana Cataldo, en el marco de los Conversatorios 2026 del Diploma universitario en Lectura y Comprensión, habló sobre la importancia de fomentar el desarrollo de hábitos, particularmente, en relación con la lectura.
En tiempos de pantallas, fragmentación y urgencias, el desafío no es solo que niños y adolescentes lean más, sino que la lectura vuelva a ocupar un lugar compartido en la vida cotidiana. Y esta es una necesidad imperiosa, ya que distintos estudios ponen de manifiesto que, en los últimos años, la lectura sostenida ha perdido espacio en la vida cotidiana, incluso en la adultez. Se lee menos tiempo, con mayor fragmentación y, en muchos casos, sin continuidad. Este dato resulta clave para comprender otro problema que hoy preocupa a la escuela y a las familias: las dificultades de comprensión lectora en niños y adolescentes. Sobre este punto, Silvana Cataldo, coordinadora del Diploma universitario en Lectura y comprensión señala que «muchas personas creen de “hábito lector” suele reducirse muchas veces a una cuestión cuantitativa: cuántos libros se leen, cuánto tiempo se dedica a la lectura. Otras personas asocian la palabra “hábito” a acciones que hacemos de manera automática, sin pensar. Sin embargo, el origen de la palabra hábito (del latín habitus) remite a algo más profundo: un modo de ser, una disposición que se construye socialmente y se incorpora con el tiempo. Nadie se convierte en lector únicamente por aprender a decodificar letras. Se vuelve lector cuando la lectura tiene sentido y forma parte de su vida cotidiana».
Pero, ¿qué podemos hacer para despertar el interés por la lectura desde edades tempranas?
Aquí algunos consejos para comenzar en casa:
- Leer en voz alta todos los días, incluso cuando los niños ya saben leer. La lectura compartida fortalece la comprensión y el vínculo afectivo con los textos.
- Hacer visible la lectura adulta. Cuando los niños ven leer a los adultos, comprenden que la lectura es una práctica valiosa en la vida cotidiana.
- Conversar sobre lo leído, sin evaluar ni buscar respuestas correctas. Compartir interpretaciones construye sentido y desarrolla el pensamiento.
- Crear un tiempo y un espacio regular para leer, aunque sean pocos minutos diarios. La regularidad es la base de todo hábito.
- Permitir elegir qué leer. El interés personal es el motor más potente para sostener la práctica.
Si sus niños y adolescentes no se entusiasman por la lectura, hay mucho más por hacer. En marzo, abrimos nuestra Escuela para Familias. El primer encuentro es: El hábito lector: actividades y estrategias para motivar a niños y adolescentes por la lectura. La cita es el 14 de marzo, a las 14 hs (AR). En el encuentro, la Mg. Silvana Cataldo estará compartiendo propuestas y materiales para poder trabajar en casa.
¡Los esperamos!
Informes e inscripción AQUÍ.


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